sábado, 12 de junio de 2010

La cucharada estrecha. Cuentos de famas y cronopios


















Gótico americano (1930)
Grant Wood

Un fama descubrió que la virtud era un microbio redondo y lleno de patas. Instantáneamente dio a beber una gran cucharada de virtud a su suegra. El resultado fue horrible: Esta señora renunció a sus comentarios mordaces, fundó un club para la protección de alpinistas extraviados y en menos de dos meses se condujo de manera tan ejemplar que los defectos de su hija, hasta entonces inadvertidos, pasaron a primer plano con gran sobresalto y estupefacción del fama. No le quedó más remedio que dar una cucharada de virtud a su mujer, la cual lo abandonó esa misma noche por encontrarlo grosero, insignificante, y en un todo diferente de los arquetipos morales que flotaban rutilando ante sus ojos.

El fama lo pensó largamente, y al final se tomó un frasco de virtud. Pero lo mismo sigue viviendo solo y triste. Cuando se cruza en la calle con su suegra o su mujer, ambos se saludan respetuosamente y desde lejos. No se atreven ni siquiera a hablarse, tanta es su respectiva perfección y el miedo que tienen de contaminarse.

Julio Cortázar

7 comentarios:

  1. No me importaría probar...la verdad. Asumo alegremente que mis muchísimos defectos destaquen y brillen al lado de de la resplandeciente virtud de mi suegra si ella renuncia a sus comentarios no mordaces(ojalá) sino pamplineros :P

    Gracias maritornes ;). Besines

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  2. Lo de las suegras me parece que no tiene remedio, Alma.
    No sé si son celos, que temen perder el supuesto (o no) control que tenían sobre sus hijos...
    Al final llego a la conclusión de que la única virtud que eclipsaría nuestros defectos sería la de que estuviésemos forradas de pasta.
    ¡Oye, no sabes lo "cosmético" que es eso! Con pasta somos más guapas, menos tontas y más buena gente. Es como con el racismo. Un negro rico es "menos negro".

    Creo que la virtud a la que se refiere Cortázar es la que no tiene sentido del humor, la inflexible, la consciente de su propio valor. Es aquella que se permite criticar a los que no se ajustan a su concepto de virtud. Eso la hace menos buena, pero es la que practican muchos.

    Mientras escribo se me ocurre que no es lo mismo ser virtuoso que ser bueno. A mí me gustaría ser buena, no virtuosa.
    Además: La perfección es muy aburrida.

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  3. Una vez, hace muchos años, tuve algo parecido a una suegra. Era (y es) una mujer encantadora. Yo creo que me quería mucho, tanto como yo a ella. La que se bebió el sorbo de vitud fue su hija, indudablemente. No la culpo. Probablemente debería haberlo hecho antes y no esperar tanto tiempo.

    Yo no tengo claro si preferiría ser bueno o ser virtuoso, Maritornes. Al fin y al cabo la bondad también es una virtud, ¿no? Por supuesto, la bondad es la cualidad de las personas que más aprecio, qué duda cabe. Pero, jo, no puedo evitar también admirar otras virtudes...

    Eso sí, también estoy de acuerdo en que la perfección es horrible. Una persona que no tenga algún defecto no es humana. Salvo Andrés Iniesta, claro.

    Un beso.

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  4. Querido Capitán:

    No sé si llegarás a leer esto ¡hace tantos días!.

    Tienes razón. Hay virtudes deseables... hasta cierto punto.
    Me gustaría ser constante, pero no empecinada.
    Y es que... Nuestras mayores virtudes se transforman con una facilidad pasmosa en nuestros peores defectos.

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  5. ola soi nahuel romero de san alberto.. :P jaja no entiendo nada de esto :|

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  6. Pelirrojaaaaaaaaaa! Mala! :_(

    Las suegra son de lejos lo mas adorable que hay... pero de muy lejos

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  7. que buen cuento muy bueno

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