martes, 18 de enero de 2011

Pequeña digresión sobre la niebla y la depresión del Ebro













No parece haber horizonte. Podría decirse que el horizonte no se ve negro. Se ve gris, que es peor.
Comentan que un poco más allá de mis narices brilla el sol, aunque yo no lo veo. Quizá sea verdad, pero... ¡tantas cosas se dicen!

Es la niebla, que todo parece diluirlo. Su mano toca mi rostro dejando un rastro mojado y frío. No me gustan esas caricias ni tampoco la falta de luz durante el día. Sin embargo me resulta curioso ver cómo, por la noche, esa pared formada por infinitas gotas de agua atrapa la luz y da una claridad extraña al ambiente.

La niebla permite utilizar una palabra que no aceptaría en otras condiciones un hombre de ciencia. La palabra es "sensación".
-"La temperatura es de 4 grados, pero la niebla, al igual que el viento en otras ocasiones, hace que la sensación sea de un frío mucho mayor".

Estamos en la Depresión del Ebro. ¿O era en un estado de depresión que me pilla junto al Ebro?

6 comentarios:

  1. Ahora mismo tengo una niebla espesa y no veo más allá de mi ventana, y eso que no estoy por esa zona ¿cómo llamamos a ésto entonces?



    Un besico ;)

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  2. A mi me gustan las nieblas, maritornes, a veces hasta ayudan a ver más claro ;)

    Abrazos X2...

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  3. Miri: Me parece que en tu caso el nombre se lo tendrás que poner tú. En mi caso coinciden el accidente meteorológico con mi estado interior. Yo deseo que para ti sea nada más una niebla anecdótica. Aquí es que esto se repite durante unos diez días al año por estas fechas, según cuentan los viejos del lugar -léase Corde- y a mí me ha pillado este año con mal pie.
    Muchos besitos, niña.

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    Alma:
    ¡Cómo se nota de donde venimos cada una! Yo nací y me crié en el Mediterráneo. Echo de menos la suavidad del clima y el mar.
    Por otro lado ¿Sabes qué pasa? Que yo ya miro demasiado pa' dentro. Sólo me falta la niebla para acabar de aislarme del todo del mundo. ültimamente ni siquiera escribo porque creo no tener nada que decir, aunque es que me puede la pereza, la tristeza estacional...
    Así que me he comprado una libretita y escribo lo primero que me viene a la cabeza cuando voy en autobús. No lo voy a filtrar y me obligaré a publicarlo, con la única pretensión de no encerrarme aún más.
    ¡Menos mal que tengo a Corde, que me devuelve a la tierra!
    Un abrazo muy fuerte, mi querida Alma.

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  4. Aquí Corde, querida Maritornes:

    Es verdad que la niebla deprime al más pintado y que cuando llega por estos lares se empeña en quedarse unos cuantos días. Pero lo peor viene cuando se va. Porque lo que se lleva la niebla de aquí es siempre el cierzo y no te quita la sensación de vivir en el Polo, sino todo lo contrario.

    ¿Remedio? Ver más allá de las nieblas profundas que tiene este valle. Sé que es difícil, pero creo que se puede.

    Un besico, mi niña.

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  5. Guapa, no te dejes, que como dicen en mi tierra, siempre que llueve, escampa, o algo así.

    Abrazos.

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  6. Más vale cierzo que niebla, mi querida Corde. Ya sabes que en mi tierra se dice, cuando uno está un poco harto, que se va a pasear para "escampar la boira" -sacudirse la niebla, o algo así-. Ahora debo escampar la boira de mi ánimo, que ya sabes que llevo una nube pegada al cogote. Siento que a veces esa nube llueva sobre ti, porque te quiero.

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    Monse: Siempre ahí, cuando se necesita una palabra tuya (esto me recuerda a las palabras del soldado romano que le dice a Jesús: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya...
    Gracias. Intento no dejarme, pero a veces es como intentar ecaramarse a un tobogán por la parte que resbala.
    Un beso muy fuerte.

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