domingo, 3 de abril de 2011

Cierta despersonalización















Por más que le daba vueltas no lo entendía.

Habían pasado muchas cosas que habían hecho peligrar su relación. No se podían cortar los lazos de sangre, pero ya nada era igual.

Durante un periodo que a ella le pareció eterno, la relación fue tensa. Cualquier palabra, gesto o acto podía ser malinterpretado. Además los amagos de justificarse para hacerse entender estaban condenados a acabar en discusiones que las alejaba aún más.
Poco a poco las cosas empezaron a mejorar. O eso quería ella ver. Sin embargo,de pronto, sin que supiera por qué, ya no obtuvo más respuesta a sus llamadas. Cuando consiguió ponerse en contacto encontró una voz que demostraba la educación y el tono agradable que utiliza un profesional con un cliente al que no puede eludir pero con quien quiere acabar pronto la conversación: Una falsa afabilidad, una jovialidad en el tono que sonaba falso. Una coraza muy grande y ninguna explicación.

Ahora sentía perplejidad por un lado, al no saber por donde venían ahora los tiros y, a pesar de todo, ganas de justificarla. Pero también, cada vez más, un gran cansancio.

Dejar de comprender a alguien con quien durante muchos años se ha tenido una relación estrecha es una manera de padecer despersonalización.

jueves, 17 de marzo de 2011

Es tiempo ya


Miguel Carmona












Dicen que es más fácil escribir en la desgracia que en los tiempos de bonanza. No lo sé.

Sólo sé que la depresión es un yermo interior, el mayor de los silencios, la muerte.
Pero también sé, por experiencia, que de la misma manera que se entra en ella por estrés,
se sale por medicación, cariño del que tienes al lado y propia voluntad.

Hace tiempo que no sé qué escribir, o no tengo nada que escribir, o me parece mal lo que se me ocurre escribir.

Pero pasito a pasito.

martes, 18 de enero de 2011

Pequeña digresión sobre la niebla y la depresión del Ebro













No parece haber horizonte. Podría decirse que el horizonte no se ve negro. Se ve gris, que es peor.
Comentan que un poco más allá de mis narices brilla el sol, aunque yo no lo veo. Quizá sea verdad, pero... ¡tantas cosas se dicen!

Es la niebla, que todo parece diluirlo. Su mano toca mi rostro dejando un rastro mojado y frío. No me gustan esas caricias ni tampoco la falta de luz durante el día. Sin embargo me resulta curioso ver cómo, por la noche, esa pared formada por infinitas gotas de agua atrapa la luz y da una claridad extraña al ambiente.

La niebla permite utilizar una palabra que no aceptaría en otras condiciones un hombre de ciencia. La palabra es "sensación".
-"La temperatura es de 4 grados, pero la niebla, al igual que el viento en otras ocasiones, hace que la sensación sea de un frío mucho mayor".

Estamos en la Depresión del Ebro. ¿O era en un estado de depresión que me pilla junto al Ebro?

martes, 30 de noviembre de 2010

"Trotski no existió jamás" o cómo reescribir la historia



Ahora está, ahora no está. Ahora está...











Da igual que puedas encontrar cientos de datos sobre su origen, su trayectoria política y sus desavenencias con la facción que tomó las riendas de su país en cierto momento. Trotski no existió.
No gustaba a tirios ni a troyanos, no se adhería del todo a unos ni a otros, y eso se paga caro. La falta de gregarismo es lo que tiene.
De ahí al exilio, la malinterpretación de datos e incluso el trucaje de fotografías sólo había un paso. Y se dio. Terminó con un piolet en la cabeza, para borrarlo del todo del mapa. Pero eso sólo alimentó su leyenda, y seguramente ese "martirio" fue lo que le salvó del ninguneo y contribuyó a la búsqueda de datos que le volvieran a lo que había sido: Un hombre comprometido con su causa y disidente al mismo tiempo.
Otros muchos, no sabemos cuántos, habrán quedado en el anonimato del exilio en Siberia o similar, sin derecho a ver restaurada su imagen, porque nadie les clavó un piolet.

Si ya se sabe: "Somos como la hierba del campo, que un día florece y al siguiente se echa en el horno".
Vanidad de vanidades, todo es vanidad.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Y al final ¿Quién y como soy?



Reproducción prohibida, (Magritte, 1937)











Entre el deseo y la desesperanza,el desapego y la codependencia, la insatisfacción y el conformismo. Entre la necesidad de ser tomada en cuenta y ser dejada en paz, de ser valorada y ser invisible, de luchar y de dejarme ir, de superarme y de aceptarme como soy, de vivir y de morir.
Entre al agradecimiento por cada día vivido y el desierto de la tristeza infinita.

Y al final ¿Quién y como soy?

martes, 26 de octubre de 2010

Ley de vida















Ha llegado el momento. Esto es una frontera y la acabo de cruzar.

Ahora veo a los viejos tal como son. Ya no los veo de visita, sino que los vivo, los sufro, los compadezco, los deploro. Huelo la naftalina de sus armarios, veo sus intentos artríticos de encontrar las llaves por los bolsillos, de encontrar los recuerdos recientes por su cerebro, de encontrar la realidad entre la maraña de sus pensamientos a veces delirantes.

Veo -y me veo en ellos- a los familiares angustiados ante la imposibilidad de que esos ancianos vean sus límites actuales, que comprendan que se les quiere ayudar y no fastidiar. Los familiares no reconocen ya a sus mayores y al mismo tiempo descubren que son más "ellos" que nunca, porque el pundonor, la simulación o la buena educación se esfuma por momentos y reaparecen las pequeñas y grandes miserias de toda la vida.

De repente uno se siente confuso. Por un lado se siente responsable de un niño grande, un adolescente en lo peor de la etapa rebelde, que habita el cuerpo gastado de un viejo. Siente pena, preocupación, enojo, desesperación y ganas de tirarlo por el balcón, culpabilidad y pena y vuelta a empezar.

El pariente cuidador se siente de repente mayor, al ver la decrepitud en su padre y el paso cruel del tiempo, y un niño desvalido al mismo tiempo. Vuelven los conflictos contenidos durante décadas entre padres e hijos, entre hermanos que no pueden afrontar el problema desde el mismo punto de vista, porque en realidad cada uno de ellos vivió un padre diferente. Eso de que a todos los hijos se les cría igual es una falacia. Ni te pilla el cuerpo igual ni tu estado de ánimo es el mismo entre la llegada de un hijo y otro. Así que pintan bastos.

Y piensa uno - y llega a decir-: Hija, si alguna vez me vuelvo como la abuela me pones unas cuantas gotas de cianuro en el café. Lo dices pensando que no quieres ser igual, que no lo vas a ser, que antes muerta. Lo que no sabes es que, a lo mejor, ya has hecho méritos suficientes, a sus ojos, para merecerte esas gotitas de cianuro. Y que a su vez ella debe pensar lo mismo: "Cuando tenga hijos yo quiero hacerlo mejor". Justo aquello que tú pensabas a su edad.
La mediana edad tiene eso: Mires hacia atrás o hacia delante en el horizonte siempre hay nubes.

Ley de vida.

domingo, 24 de octubre de 2010

Empecemos de nuevo











Nada es lo mismo (Ángel González)

La lágrima fue dicha

Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.

¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?

No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:

nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.