
"Abraza tu miedo"
Elena Ospina
Ella tenía miedo.
Miedo ancestral, miedo heredado, miedo aprendido, miedo inculcado, miedo interiorizado.
Tenía miedo desde pequeña.
A que no la quisieran como era, a no cumplir las expectativas de los demás aunque estas expectativas no tuviesen nada que ver con su propio bien, sino con los intereses de los otros.
Durante muchos años tuvo miedo a volverse loca, después a soltarse de las amarras que la ataban, tuvo miedo a volar -por eso su imaginación era tan grande y a menudo parecía estar en otro lugar-, tuvo miedo a ser La Culpable. De lo que fuese, es igual.
Tuvo miedo a las miradas envidiosas de otras mujeres. Por eso escondió su cuerpo, sacó sólo su lado maternal para la ternura, no se permitió el juego inocente de la seducción, ni siquiera a distancia.
Tuvo miedo,en fin, a ponerse a prueba. Y ese miedo fue el más duradero. De los demás se fue liberando con los años, pero de ese...
El miedo a fracasar la bloqueaba, el perfeccionismo la inutilizaba.
Cuando era pequeña, a los seis o siete años, comenzaba una y otra vez pequeñas labores de bordado que nunca terminaba porque enseguida veía que no iban a quedar igual que el modelo. Hoy, si ella misma tuviese delante a esa niña que fue , la animaría a probar con cosas más sencillas, para que fuese cogiendo confianza en sí misma. La convencería de lo bueno que era que tuviese interés por hacer cosas bonitas, compararía las pequeñas manos de la niña con las suyas de persona mayor para convencerla de que esas manitas poco a poco serían más grandes y más diestras y la animaría, sin colgarle el sambenito de persona que nunca termina lo que empieza que llevó desde siempre.
Porque ella, ahora, sabe que no es así. Que ha hecho bien muchas cosas en su vida. No es perfecta, se ha equivocado muchas veces, ha tenido que ir contracorriente, ha hecho muchas cosas sólo para demostrar algo a los demás, con lo tonto que es eso. Ha reaccionado más que accionado, demostrando así a menudo que le importaba todavía demasiado lo que los demás pensasen.
Y encima ha sufrido porque se daba perfecta cuenta de todo ello.
Ahora tiene un reto. Una deuda consigo misma. En realidad es un reto que la ha acompañado desde que era adolescente y no se lo permitieron hacer.
Ahora, más cerca de los cincuenta que de los cuarenta, quiere, por fin, estudiar una carrera.
Y tiene miedo. Aún. Sólo mientras escucha esta canción:
Pero ella no se va a quedar ahí.
Se repetirá a sí misma, una y otra vez, como hace desde hace años,
hasta que lo lleve escrito en la sangre, esto:





